Si estás buscando plan para este verano… apúntate al turismo responsable ¡y mójate!

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Nos hemos encontrado en más de una ocasión, en los debates y cursos sobre turismo responsable en los que participamos, con que mucha gente piensa que decantarse por esta forma de viajar implica sacrificar comodidad, diversión, o algún otro de los que suelen ser los motivos principales por los que nos decidimos a hacer las maletas. Con el artículo de hoy queremos desmentir este y otros tópicos, e insistir en que es posible hacer turismo responsable cerca y lejos de casa, en destinos de interior pero también de playa, y con diferentes grados de compromiso.

Para argumentar esta afirmación conviene empezar recordando qué es esto del turismo responsable: un buen punto de partida es tener claro que más que de un “qué”, al hablar de turismo responsable hablamos de un “cómo”. Es decir, en palabras de la EARTH -la Red Europea de Turismo Responsable- se trata de “una forma de hacer turismo que”:

  • respeta el medio ambiente y las culturas autóctonas, reconociendo el papel central de las comunidades de acogida, que deben ser las verdaderas protagonistas del desarrollo turístico;
  • puede garantizar a las comunidades una fuente de ingresos complementaria, coherente con su modelo de vida;
  • favorece la interacción entre las comunidades de acogida y los viajeros.

Todos tenemos en la cabeza destinos playeros “por antonomasia” que indudablemente están muy lejos de cualquiera de esos puntos. Sin ir más lejos, la imagen turística del destino España (que con Francia, los Estados Unidos y China, sigue copando los primeros puestos tanto por llegadas internacionales como por ingresos por turismo)[1] se construyó en los años 60 en torno a la famosa frase “Spain, everything under the sun” y sufre aún las consecuencias de un desarrollo turístico sin planificación, sobre todo en las costas… De hecho, no es fácil para el turista que quiera disfrutar de nuestro mar con menos impacto y mayor implicación encontrar propuestas alineadas con los principios del turismo responsable. Aunque  los sellos de calidad ambiental y de sostenibilidad en  playas, destinos y empresas pueden servir de pauta, no cabe duda de que estamos ante un desafío claro, complejo pero que debemos abordar, y  que consiste en concienciar también a la oferta turística de que optar por un turismo sostenible y responsable es una oportunidad para los territorios, las personas, y también las empresas dedicadas al turismo.

Al otro lado del Mediterráneo, en Italia, el desafío es el mismo aunque la Asociación Italiana de Turismo Responsable ha dado pasos importantes: en su guía de propuestas de turismo responsable aparecen también destinos marítimos como la Riserva dello Zingaro en Sicilia, o las playas de Brancaleone en Calabria, entre otros.  Se trata de paraísos para la fauna y flora autóctonas  y para los visitantes que se acercan a conocerlas desde el respeto, o dispuestos a “mojarse” un poco más y participar en las actividades de voluntariado para proteger a las tortugas marinas que llegan a desovar cada año a las costas calabresas.

Una propuesta parecida es la que nos trae Tumaini en este número de La Bitácora, con su oferta de viajes solidarios para la conservación de las tortugas en la Riviera Maya. O la Indonesia que nos descubre Mint 57º y que también se amplía en otra sección de este número de Junio, otro destino de playas de postal que se apunta a lo responsable para ofrecer una experiencia inolvidable para el viajero y positiva también para el territorio de acogida y quienes viven en él.

En cualquier caso, creemos que es importante insistir en que para hacer turismo responsable no siempre hace falta irse muy lejos, o animarse a hacer un voluntariado. También en nuestro entorno más cercano es posible y necesario que como turistas, empresarios o autoridades locales apostemos juntos por un turismo responsable, y asumamos que la responsabilidad empieza por uno mismo, antes, durante y después de cada viaje.

[1] Fuente: “Panorama OMT del Turismo Internacional, Edición 2015” http://www.e-unwto.org/doi/pdf/10.18111/9789284416875

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